DIARIO DE BENJAMÍN

Actualizado: 24 de dic de 2019


Con un tip-top de madera abriré las páginas de mi cerebro para saber si hay yeso o gelatina.


Cerraré los ojos y viajaré a mundos astrales, hasta encontrar los rosarios de asteroides y planetas aún no descubiertos.


Y subiré por cabelleras de cometas entre bandejas de hielo absoluto.


Exigiré a mi neurona no olvidar que debo bajar al recóndito limbo en un largo camino; y caer, caer en noche de precipicio hasta llegar a la olla infernal que describió el Italiano Renacentista, por allá en el siglo XII y saber si es verdad que se asan los pecadores.


Quiero dar vueltas vertiginosas en el molino eólico del Caballero Manchego y gritar cabeza abajo hasta que las vísceras asomen por mi boca; “¡¡¡Yo Benjamín, escuchen todos, Yo Benjamín!!!”, y después reír con el asno de Sancho hasta mostrar la muela del juicio y apostar quién la tiene más grande. Jalarle la cola a Platero para engrifarlo por única vez.


Soltar la careta de la formalidad y ser orate por un buen rato. Averiguar qué sucede en el centro de la galaxia más allá del más allá y enterarme de qué es ese maldito Túnel del Tiempo y husmear por agujeros negros antes que venga la temporada infernal y hagan acto de presencia los feos hombres de blanco, aúllen las balizas y me declaren interdicto; e impacientes se repartan mis corbatas de pajarita y mis zapatos de charol y los Traperos de Emaús se adueñen de mis tesoros.


Quiero desdoblarme y ver cómo reaccionan los “cuerdos” al ver al abuelo volando en un helicóptero con aspas de girasoles y la placa dental en ristre encima de sus cabezas.


Tengo un gran deseo, quiero que me fleten sin regreso en una bicicleta de 3 ruedas, hacia tropicales campos de hielo con un vaso de Chivas Regal, entre nubes de plumavit.


Si acaso me voy por la razón o la fuerza me despido de mis coterráneos con un beso en el dedo gordo. Con la seguridad que nos veremos en el 3012, si el nitrógeno líquido no falla… ¡bah!, se me escapó un gas. A estas alturas ya estoy cansado y se me olvidaba decir que lean bien el testamento:


La totalidad de mis bienes son para mi perro Colibrí, mi más grande amigo, letras grandes A-MI-GO, los demás váyanse a la C@#¢∞$%&.



Escrito por:

Helena-Herrera-Riquelme



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