ENFERMEDAD

Actualizado: ene 31


No hay quién tome mi garra y me jale para subirme al sitio

falto de risa sumergida, que tienen los poseídos de un mal que los aqueja.

¡Oh! Mal que se prolonga, has coloreado los campos verdes de mi cuerpo y cambiado la luz solar por colores oscuros.

Pediré al viento que no deje espacios sembrados para que te haga desaparecer, a ti y a todo aquello que me ha abandonado a merced del valle del silencio.

¡Callen! Los parlanchines y también los mudos, la verdad se ha tomado la senda y ha mojado mi existencia con lágrimas agrias, que bajan por las cicatrices de mi ajado rostro cubierto de pena, pues la risa que gozaba durante el día, y después del relámpago, se convirtió de pronto en un cúmulo de males que me imposibilitaron oír mi lamento.

Tal vez esta dolencia se irá presurosa hacia aquellos sitios que aún se encuentran incorruptos y, al terminar conmigo, traerá un nuevo comienzo, el arcoíris después de la lluvia.

Me despido, por si no despierto cuando pasen los siglos…

Escrito por:

Patricio-González-Tobar

#muerte #Silencio #Lamento #Lluvia