NO SOMOS PALOMAS

Actualizado: 6 de dic de 2019


Fue tu lengua la que disparó primero, luego que la noche se anunciara en su magnitud. Miraba el mantel, a través de la ventana. Sobre la mesa, dos copas y miles de recuerdos mordiendo el pellejo del cual nos creemos dueños. Llegaste con dos maletas cargadas de palabras, algunas que no eran tuyas y dos chocolates blancos que no se parecían en nada a nuestras conciencias. Definimos los caminos y platos a servir, los espacios que habitaríamos y los versos y notas musicales que nos estremecerían cuando la distancia nos cayera de lleno sobre nuestras cabezas. Fuimos repletando cada segundo de cada día con los términos que se dicen amatorios: ¡no me olvides!, ¿me amas?, ¡eres todo para mí! ¡Tú para mí, yo para ti!... En fin, palabras, mientras que el cuerpo inventaba su propio delirio, su propia locura lejos y cerca de todos. Con nuestras lenguas verdes, seguimos depositando en aquellas otras bocas estrellas muertas, apagadas desde hace largo tiempo, las inundamos tiernamente de palabras sacadas de algunas novelas negras, asesinas, hasta eróticas. Y creíamos, confiados que seguíamos siendo los mismos, y de alguna manera así era, solo que desde mucho antes que ayer nuestros bolsillos se convirtieron en cuatro tiestos donde van a parar boletas, pasajes, pañuelos, y otros restos.

Hoy somos locos con patas de gallina, rostros desfigurados para los otros, aquellos que lavan y entibian sus manos cuando el día se inaugura así mismo, esos que nos reconocen como artefacto de su gloriosa historia, como trofeos de su gran batalla, que nos siguen y observan como preciosas piedras de jade, que no se percatan de esta macabra metamorfosis.

Escrito por:

Alicia-Medina-Flores



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