HOMBRES QUE LLORAN

Actualizado: 18 de dic de 2019


Resuenan en los techos rumores de aguaceros.

En su cuarto, sombras sonrientes de júbilo.

Su vela en el candelero se golpea a sí misma,

los perros con su llanto, las sirenas, el jilguero.

En la mesa de noche los diez mandamientos,

Dios finge sentarse a la mesa de alerce.

Su vieja cometa raída en el desván

la pasta de dientes, Castro y Allende.

La máquina de afeitar, su confidente,

el teléfono, una nota de acordeón.

La mujer lo mira desde el espejo,

se arrodilla y le reza a Maradona.

El pobre no es pobre en sus bolsillos,

las muertes le pintaron el rostro.

Ese diablo con el diario del domingo…

Consciente del gentío, ausente de sí mismo.

Escrito por:

Constanza-Ríos



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