INELUDIBLE

Actualizado: 24 de dic de 2019


Un pensamiento agitado me socava. Suena una campana, muere mi sol de mediodía. Mi mano crispada se aferra al rabo del tiempo; debo irme. La noche ya no baja seductora, tiene olor a flor morada. Ojos turbados me observan desde la rugosidad del único árbol con el cual he tenido algunas conversaciones filosóficas. He acariciado tantas primaveras que me reconocen desde lejos y ya no les importo. Los inviernos huelen a ramos de eucaliptos. Sospecho que se están abriendo puertas oxidadas. Siempre he sido cautelosa, mientras calzo mis botas de siete leguas mandaré a mi sombra para que se extravíe. Presiento que el camino se presentará tortuoso, creo que será una expedición de gran envergadura. En sueños me veo cruzando océanos de nubes rojas y playas desérticas. Y sé que detrás de las siete colinas aparecerá el gran signo interrogante: ¿se abrirá el portal en la hendidura de la roca, bajará el puente levadizo? Me crujen los dientes y las vísceras. Estoy vestida de amarillo y debo desnudarme; me han ordenado partir y voy ligera de equipaje. Me preocupa quién heredará mi vestido y quién se encargará de quemar los cientos de papeles con borrones que escribí.


Escrito por:

Helena-Herrera-Riquelme



#Sueño #Reflexiones #Relato #Tiempo

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