OTOÑO

Actualizado: 13 de mar de 2019


Otoño, llegas con la nostalgia de un sol que parece apagarse paulatinamente. Atardecer que prometes traernos la oscuridad del temido invierno.


¡Quiero rescatar tu esplendorosa belleza! Imagino que soy un árbol cuya savia se fue a los pies, mi cabeza se libera de la vibración que produce el bullicio y la algarabía del verano. Tiemblo con el crujir de las hojas que se quiebran a mi paso. Admiro esos colores salidos de los más bellos cuadros, matices amarillentos y cafés que me pasean por un Van Gogh.


De la nostalgia de ese paisaje nació la idea de la vida otoñal, como si al pasar los años se perdieran las verdes hojas que dan vida y nos hacen florecer en primavera. No hemos aprendido a valorar esa belleza imponente de los cabellos grises que dan brillo a la luz de un día soleado o a los nostálgicos atardeceres. Ignoramos la sabiduría que dejan guardada tantas estaciones en el alma, con vivencias pintadas en colores fantásticos, cual obra de arte caminante. Enfatizadas las facciones con surcos, solo se ven resaltadas imprimiendo en ellas la hermosa estación que representa la sabiduría de la vida.


Quiero liberarme de la mirada impuesta y observarte con ojos de niño. Salir a caminar por ese bello cuadro, dejarme envolver por la brisa fría de tus coloridos atardeceres. Quien no disfruta de tu belleza tiene el alma vieja, no importa si sus años son cortos; en cambio, quien te goza y contempla será eternamente joven, aunque el otoño ya haya llegado a su vida.


Escrito por:

Eva Morgado Flores



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