CONQUISTADOR

Actualizado: 24 de dic de 2019


Se habla, se comenta sobre el hombre actual, se dice que se ha deshumanizado. Las noticias de los diarios destacan en grandes titulares la parte de maldad que existe en todo ser humano, resaltan los momentos en que ejerce la violencia en su propio hogar, hacia su mujer, sus hijos o sus vecinos. En un nivel mayor, vivimos amedrentados por las amenazas de guerra entre países amigos, entre un continente y otro. Esas noticias venden y se destacan, la cosa política arde, las opiniones son divergentes, nadie está de acuerdo con el otro en ningún aspecto y nos hemos acostumbrado a resaltar lo negativo.


Sin embargo, ¿qué ocurre con esos seres humanos que existen y trabajan como hormigas laboriosas en silencio, esos voluntarios que, a pesar de no recibir remuneración alguna, se movilizan para ayudar sin recelos, sin discriminar, con la única intención de dar al que lo necesita, de estar ahí para el otro?


Llámense bomberos, iglesias, organizaciones privadas, grupos de apoyo, ecologistas, animalistas, civiles anónimos; muchas son las instituciones y las personas que no buscan aparecer en los medios, seres sensibles que merecen aplausos para que cada día sean más; el mundo les agradece.


Tomando en cuenta esa parte de bondad que tiene dentro cada persona, aplaudamos también a los hombres y mujeres que, tocados por la grandeza y valentía del ser humano, de pronto dejan la comodidad de sus hogares y emprenden colosales obras, llámense viajes difíciles en los cuales peligran sus vidas, increíbles odiseas y sacrificios, conquistas o estudios para descubrir nuevos avances por el bien de la humanidad; nada los detiene. ¿De dónde nace esa sed, esa motivación?


Gracias a ellos, el mundo avanza. No los olvidemos, sigamos de alguna manera su ejemplo.

Escrito por:

Helena-Herrera-Riquelme


#Reflexiones #Humanidad #Emociones #Bondad