LA MUERTE

Actualizado: 24 de dic de 2019


Vi a la Muerte de cerca, cara a cara, se sacó por fin el antifaz. Me contaron que andaba merodeando, solo se manifestaba en malos resultados y exámenes dudosos, confundida en cambios de ánimo, excesiva palidez y latidos apresurados. Nada muy preocupante, pero en realidad estaba bajo la piel haciendo estragos, al tiempo que rasguñaba el corazón y enviaba unos mensajes no muy claros. La Vida, su jurada contrincante, le mandaba cada día una estocada, con eso la mantenía en retroceso sin pasarse de la raya. Orgullosa exhibía el recuento de rojos soldaditos invencibles. Era una guerra declarada, no había de qué preocuparse, contaban con variadas estrategias.



Una mañana hubo bajas importantes de soldados y el relevo no ocupó a tiempo su lugar. Sacó ventaja la embozada y se irguió como porfiada ganadora, mostró su cara verde, no sé si era hombre o mujer transexual. Verla me desquició, me causó espanto, escalofríos. Ahora quiero vengarme, hacerle un exorcismo, propinarle una patada en su trasero inexistente, que se marche en la escoba de una bruja, que un agujero negro la succione y ponga una distancia de años luz de mi pellejo si es posible.

Escrito por:

Helena-Herrera-Riquelme

#Muerte #Emociones #Tiempo #Ironía

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