ATMÓSFERAS DE SUEÑOS


Era incapaz de reconocer su rostro tibio de nostalgias, atravesaba muchas atmósferas en las que soñaba con besarla. Quizá acomodaba su voz imperceptible en la noche clara y helada, llamándome. Escuchaba sus pasos acercándose a mi cuerpo morado, alimentado por tantas copas inútiles de alcohol invisible en mi aliento, que torpemente atacaban la mente; esa mente que, por cierto, vengaba su ausencia mirando el cielo nocturno como un chiflado físico astrónomo. Tal vez, confundía sus ojos sensuales con alguna partícula brillante de mi locura. En medio de inesperadas situaciones imposibles, la veía a ratos calmando el frío de mi respiración desconsolada. Saciando mi sed retenida y cerrando los ojos con sueño, obtenía su aroma, lo inventaba al palpar una estrella infinita y me convencía de que junto a mí ella estaba.

Hacia lo lejos la veía, hasta tenerla cerca de mi sueño. La acorralaba con visiones, acurrucándome en sus espacios. Esporádicos sentimientos llenaban mi vida y mis pensamientos de versos.

Hacia lo lejos desesperaba, frente a su mirada escrutando el infinito de su ignorancia hasta rozarla con mis anhelos.

Fuertes apretones al vacío de mis brazos, calores tibios dejaron en mis manos.

Apasionados besos daban a mis sueños un sabor a miel que gocé en mis labios. Solo por pensarla así, soñarla así… amarla así, desde lejos, en mis sueños, también la besaba.

No era raro verme por ahí, mirando el cielo nocturno lleno de metáforas, mientras una que otra palabra giraba en mi mente para ella. Oía entre saltos de un pie el reconfortante sonido de poéticos pensamientos que, en sobrios sorbetes de inspiración, también llegaban a ella.

XXV- V- MMXIX


Escrito por:

Ringo


#Amor #Emociones #Pasión #Noches

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