Conocimientos imprescindibles para escribir poesía

Anteriormente se habló sobre los elementos que componen un texto narrativo, también sobre los subgéneros narrativos más conocidos y se han dado innumerables consejos para trabajar la escritura de la prosa, pero si eres poeta, lo que necesitas es tener más conocimientos sobre poesía. Este artículo es para ti.

Primero que todo, es necesario tener claro que la poesía es parte del género lírico y su expresión máxima es el poema. ¿Pero cómo sé si estoy escribiendo buena poesía? ¿Qué debo tener en cuenta antes de escribir? Puede que esas y muchas otras interrogantes pasen por tu cabeza, mantén la calma y lee cuidadosamente lo que viene a continuación:

El género lírico es una de las manifestaciones artísticas más antiguas (anterior a la narrativa y al drama), y hereda su nombre de la lira, instrumento musical que usaban los antiguos juglares para acompañar canciones en las que contaban las hazañas de algunos héroes y alababan a sus dioses (en aquella época no había papel, por ende, debían transmitir las historias de manera oral). Más adelante y con la opción de registrar mediante la escritura, dejó de ser necesario aprender aquellas historias de memoria, pues podían ser consultadas en los primeros libros. Se separó entonces la prosa de la lírica. Se escribieron historias sin la necesidad de acompañarlas de música ni versos, y la lírica se fue perfeccionando y estableciendo como tal.

La poesía es una forma superior de crear, en griego, la palabra poiein significa crear, creación. El poeta es entonces una especie de hacedor, un pequeño dios que replica por medio de las palabras el mundo desde su punto de vista, su propia realidad. Esta creación está cargada de emotividad y pasión, como si el autor dejara parte de su alma en lo escrito. Esto se produce porque la poesía es la transformación de la realidad en una nueva. El poeta no busca la ficción, sino que describe el mundo que percibe. Para ello debe valerse de algunos recursos tanto internos (Elementos internos que componen un poema) como externos.

Los elementos externos son aquellos que apuntan a la forma del poema, es decir, no son inherentes a la poesía en general, pero estructuran el poema otorgándole musicalidad y sonido.

Ritmo

La palabra proviene del verbo griego rhein, que significa fluir. Puede tomarse como sinónimo de cadencia, armonía. Tiene relación con el número de sílabas contenidas en un verso y los acentos distribuidos en este. El ritmo es lo que otorga esa musicalidad que tanto atrae y resulta placentera al oído.

Rima

Al igual que el ritmo, la rima sirve para dar estructura y sonoridad al verso. De forma tradicional, la rima se define como la igualdad o semejanza que se produce en los sonidos finales del verso. Existen dos tipos: asonante y consonante.

La rima asonante es aquella en la que coinciden solamente los sonidos vocálicos al final de la sílaba, es decir, riman las vocales de la última sílaba del verso.

Ejemplo:

Me moriré en París con aguacero

un día del cual tengo ya el recuerdo

me moriré en París y no me corro

tal vez un jueves, como es hoy de otoño.

Piedra negra sobre piedra blanca, César Vallejo

La rima consonante es aquella en la que coinciden tanto las vocales como las consonantes.

Ejemplo:

Juventud divino tesoro

ya te vas para no volver

cuando quiero llorar no lloro

y a veces lloro sin querer.

Canción de otoño, Rubén Darío

Verso

El verso es la primera unidad ordenada, “sujeta a medida” que identificamos generalmente en una “línea” de palabras.

Estrofa

Es un conjunto de versos. Puede haber una o muchas, dependiendo del tipo de poema y el estilo del autor.

Ejemplo:

Y bajo la noche lírica y desvelada (Verso)

tiembla mi corazón

cae una estrella desprendida de su rama

y muere al contacto con la luz.

Anuncia la despedida de tu tiempo

y el final del mío.

Lloran mis animales

comen de mis lágrimas. ¡Maldita sea! (Estrofa I)

No florecimos en el mismo campo

ni el bálsamo oloroso

goteó por nuestra frente.

Proscritos del planeta, exiliados

en ronda inmortal jugaremos

en plazas de estrellas madrinas,

alejados de tiempos medidos.

La espalda encorvada

de luna creciente,

nos prestará su cama,

nos servirá de nido. (Estrofa II)

Exiliados, Helena Herrera

Cabe señalar que, en la literatura clásica, es más recurrente encontrar textos cuidadosamente dispuestos en cuanto al número de sílabas que constituyen los versos que componen las estrofas; las rimas también son fáciles de apreciar. La lírica moderna tiende a ser más libre y por lo general los poetas utilizan rimas casuales o “blancas” en las que no necesariamente deben coincidir las vocales y consonantes de las sílabas finales de cada verso.

Con estos conocimientos adquiridos, puedes comenzara a trabajar o mejorar tus poemas con mayor seguridad.



Este artículo fue escrito por:

Claudia Cuevas Moya

Coordinadora de edición de Aguja Literaria


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