La escritura libre como método de desbloqueo


En otro artículo te hablamos de los famosos bloqueos literarios y algunas técnicas para poder librarte de ellos; sin embargo, últimamente hay una que es bastante eficaz y no te hemos mencionado. Se trata de la escritura libre; ¿sabes en qué consiste?

La escritura libre es un ejercicio literario que se basa en ir plasmando en un texto todas aquellas ideas que se te cruzan por la cabeza, sean las que sean, sin que te detengas a releer lo escrito ni a hacer correcciones.

Es un método bastante sencillo, solo debes sentarte frente al ordenador o a un cuaderno y elegir una idea (puede ser una palabra que hayas visto en el envase de una lata de bebida o alguna canción que esté sonando en la radio), luego debes dejar que tus pensamientos fluyan y escribir de manera ininterrumpida hasta que se haya agotado el plazo que te hayas propuesto para realizar el ejercicio. Una idea llevará a otra y así sucesivamente; si en algún momento te quedas en blanco y no se te ocurre nada, puedes escribir tal cual: “no se me ocurre nada”, pues ese será el pensamiento que ronde en tu cabeza y, si algo te llama la atención o algún sonido te interrumpe, también lo puedes escribir. El flujo de ideas retomará a partir de ese punto. Es de suma importancia que mientras realizas tu escritura libre, no te detengas a leer lo que ya has escrito.

A continuación, un pequeño ejemplo de escritura libre:

Está cayendo la tarde, hace frío. No tengo ganas de escribir hoy porque me duele mucho la cabeza, pero de no hacerlo me sentiré peor. ¿Será que el invierno me pone así, tan mal genio y me descompensa, o será que en realidad ya no me entusiasman las mismas cosas que antes, como, por ejemplo, escribir?... Sigue haciendo frío, tengo las manos heladas y me cuesta teclear. Ninguna idea se me viene, absolutamente ninguna y las que llegan me son tan redundantes que siento que ya he escrito sobre ello mil veces. La verdad es que sí tengo ganas de escribir, pero no me siento capaz de hacerlo y quizá eso me bloquea. Me aterra no cumplir mis propias expectativas. La cordillera está anaranjada, bañada por los últimos rayos de un débil sol invernal. Hace frío, quiero un café, uno amargo y bien caliente para que me entibie el cuerpo y el alma; quizá así me sacuda también un poco esta sensación de pesadumbre que me carcome desde hace ya tantos días…

Cuando escribí eso, efectivamente me sentía bloqueada. Tras leerlo, algunas horas más tarde, pude notar que al derramar todo lo que estaba pasando por mi cabeza en un texto, salían a la luz algunos motivos por los que estaba sufriendo un bloqueo y de los que no me había percatado hasta después de hacer el ejercicio. De hecho, si pones atención, la narración parte de manera desolada y sin ningún rumbo, pero en las últimas líneas parece haberse encausado y volver a retomar un tono narrativo.

En psicología, muchas veces se pide a los pacientes que escriban sus sentimientos negativos, una y otra vez; que plasmen en papel todo aquello que les duele y atormenta, todo lo que sienten que está haciéndoles daño y luego se deshagan de esas hojas como si lo hicieran también con aquellos sentimientos. Otra técnica que he visto realizar a los psicólogos es la de decirle al paciente que escriba un diario, una agenda o que documente sus sueños. ¿El motivo? Comunicar a uno mismo aquello que no puede identificar en otro contexto que no sea íntimo y propio. El subconsciente a veces puede jugarnos una mala pasada y no está demás prestarle un poco de atención, después de todo, gran parte de lo que escribimos proviene de nuestros sentimientos y emociones, ¿no lo crees?

Entonces, cuando vuelvas a verte acorralado por un bloqueo, intenta utilizar esta técnica, ya verás lo efectiva y práctica que resulta, sobre todo en momentos de estrés. ¿Te animas?

Este artículo fue escrito por:

Claudia Cuevas Moya

Editora de Aguja Literaria



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