Leer mucho para escribir mejor, ¿mito o realidad?


Más de alguna vez debes haber escuchado frases como las siguientes: “Un buen escritor es también un gran lector”. “Mientras más lea una persona, mejor escribe”. “Solo quienes tienen el hábito de la lectura pueden escribir bien”. Sin embargo, ¿qué tan cierto puede ser este tipo de declaraciones?

Vamos por partes. Es un hecho que las personas que tienen entre sus prioridades el hábito de la lectura poseen más facultades comunicativas, desarrollan habilidades lingüísticas y, lógicamente, amplían su vocabulario. Las personas que leen poco, en contraparte, no potencian del todo estas habilidades que suelen serles muy necesarias, pero aquí comienzan los mitos:

1. Todas las personas que leen son buenas escribiendo

No. En primer lugar, porque no a todas las personas les gusta escribir. Algunas simplemente disfrutan del ejercicio lector y es eso lo que les provoca placer, más allá de poner en práctica la escritura literaria. Es lógico que por su amplio vocabulario y manejo de la redacción puedan producir textos bien elaborados, pero eso no significa que el contenido literario sea bueno o de calidad.

2. Las personas que no leen constantemente nunca serán buenos escritores

Falso. El acto de escribir se compone de dos elementos claves: la lectura y la escritura, no olvidemos que al momento de escribir es necesario releer lo escrito y entonces ya se está realizando una lectura. Además, la mayoría de los autores que leen poco o no tienen tiempo para ser lectores activos, pero sí dedican tiempo a escribir, deben revisar constantemente diccionarios y textos de estudio, que también se consideran lecturas. No hay que confundir la lectura con la lectura netamente literaria. Se puede ser un buen escritor con esfuerzo y constancia, no leyendo como si el mundo fuera a terminarse solo porque el resto dice que eso mejorará la calidad de los escritos. Es mejor la lectura de calidad que la que se realiza por obligación, puede que un libro por mes sea más que suficiente para algunos.

3. Si leo solo obras de grandes autores, seré tan bueno como ellos

¡Falso! Lo único bueno que puede quedarle a un escritor por leer cierto tipo de autores, es integrar a su trabajo literario ciertas muletillas y su estilo. Estos serán sus referentes, pero ningún escritor es igual a otro y no tiene sentido querer imitar a alguien en un ámbito tan amplio, en el que la originalidad es fundamental.

4. El vocabulario lo es todo y solo se consigue leyendo

¡No! No lo es todo, pues el vocabulario es un abanico que nos permite expandir más las ideas y permitir a nuestros lectores experimentar con variaciones lo que ya le hemos dicho para que no pierda el hilo ni se aburra del tema, pero no lo es todo. Lo más importante es el estilo, la forma, la disposición de los hechos, la distribución de los acontecimientos, la voz narrativa… el vocabulario puede ser escaso, pero eso no es un punto débil, ya que hoy en día, a falta de diccionario en papel podemos encontrar uno en Internet e ir aprendiendo al tiempo que aplicamos las palabras que son nuevas para nosotros y conforman una adquisición.

5. Las personas que no han leído los clásicos no pueden ser escritores

Falso. Si bien, los clásicos nos enseñan muchísimo sobre cultura, estilos y épocas literarias, no son obligatorios. No a todos nos tiene que gustar lo mismo y la lectura por obligación es algo aberrante, dado que debería significar un placer absoluto. A mi criterio, existen clásicos innegablemente fantásticos, pero también hay algunos que me son indiferentes. El punto es que, si bien, es bueno integrarlos a nuestro bagaje cultural, también tenemos la opción de elegir lo que queremos leer y conservar lo que nos gusta para poder aplicarlo en nuestros escritos.

Sé que en los tiempos en que nos encontramos, es complicado hacerse un tiempo para leer y aún más para escribir (lo que requiere más trabajo), pero siempre habrá un lugarcito en el espacio y tiempo para que podamos hacerlo. Leer es bueno, sin duda, pero no lo es hacerlo por tener un libro más en nuestra lista, lo es cuando nos tomamos el tiempo para aprender de este. La lectura y la escritura van de la mano, pero la primera no determina la calidad de la segunda. Para quienes leen poco y desean escribir bien, solo es cosa de aprender en el camino y leer cuando lo estimen necesario, en especial sobre temas relacionados con el contenido en desarrollo.

Mientras estén las ganas, las ideas y la autenticidad, siempre es posible.


Este artículo fue escrito por:

Claudia Cuevas Moya

Editora de Aguja Literaria


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