¿Por qué evitar los juicios de valor?


Al escribir un texto narrativo, con frecuencia queremos evitar ambigüedades en la lectura, así que nos explayamos en explicaciones para que el lector interprete en una sola dirección. Al hacerlo, es común incurrir en juicios de valor sobre las acciones de un personaje o las experiencias que sufre el protagonista. Muchas veces estos juicios son redundantes y producen incomodidad a quien lee, ¿quieres saber por qué? ¡A continuación, te lo contamos!

¿Qué es un juicio de valor?

Los juicios de valor son apreciaciones emitidas para clasificar algún hecho o acción de acuerdo con los principios éticos o morales de quien emite el juicio. En palabras más simples, se trata de considerar algo bueno o malo, justo o injusto, bello o feo, etc.

Estos juicios son subjetivos, aunque muchas veces se pretende convertirlos en verdades. En un texto, se emite un juicio de valor cuando el narrador comenta ciertos hechos como positivos o negativos para sus protagonistas o su trama. Al emitir esta opinión, predispone al lector a pensar igual que él e incluso le adelanta lo que va a ocurrir, por ejemplo, al señalar que determinada postura del personaje resultará una mala decisión a futuro.

¿Por qué evitar los juicios de valor?

Guiar al lector en tu texto es necesario, pero forzarlo a interpretar la narración de la forma que deseas te causará los siguientes problemas:

  • Añades redundancias. Es común que, al recalcar que un hecho ha sido positivo o negativo, ya tu lector lo intuyó por su cuenta, así que la explicación resulta innecesaria.

  • Decepcionas. Parte de la emoción de leer es sentir que formas parte de ese mundo oculto y sintonizarte con los personajes. Si no consideras a tu lector capaz de interpretar tu libro y reiteras aquello que ya sabe, esa magia se perderá. No lo subestimes ni fuerces sus interpretaciones.

  • Impides las interpretaciones. La literatura es subjetiva, quizá tu villano sea víctima de las circunstancias de su pasado a ojos de tu lector. ¿No es esto lo que quieres transmitir? ¡Es imposible impedirlo! Si tus personajes están bien construidos, tendrán virtudes y defectos como cualquier persona, tu lector debe ser libre de justificar las acciones de unos y convertirse en aliado de otros.

  • Afecta la calidad. Si constantemente te explayas en explicaciones de algo que resulta obvio para el lector avezado, solo le arrebatas calidad al texto. Revisa con mucho cuidado tus escritos, recorta aquello que sobre y, si no sabes cómo hacerlo, acude a un editor.

Incluso si los juicios de valor emitidos por el narrador son ciertos, evita su uso y permite que tu lector forme sus impresiones.

Este artículo fue escrito por:

Zorayda Coello Freitas

Editora de Aguja Literaria



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