¿Qué mundos literarios existen? | Parte III


En artículos anteriores te conté sobre algunos de los mundos literarios que existen (ver parte I y parte II). En esta tercera y última parte, describiré los que faltan.

Mundo de lo real maravilloso

También conocido como “mundo del realismo mágico”. Se originó en el siglo XX y es propio de Latinoamérica. El realismo mágico se caracteriza por introducir elementos de carácter inverosímil en situaciones comunes y corrientes que se aprecian en el diario vivir de los personajes y su entorno en general. Es de carácter intermitente, pues solo en algunas ocasiones el lector notará la presencia de estos elementos; lo curioso es que para los personajes no resulta extraño y conviven con ello como si fuera totalmente natural. Interesante, ¿no?

Su mayor exponente es Alejo Carpentier, quien fue el precursor del mundo de lo real maravilloso, con su novela El reino de este mundo. Otros autores representativos son: Miguel Ángel Asturias, Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Macedonio Fernández, Arturo Uslar Pietri, José de la Cuadra, Laura Esquivel, entre otros.

Ejemplo:

Érase un Zapallo creciendo solitario en ricas tierras del Chaco. Favorecido por una zona excepcional que le daba de todo, criado con libertad y sin remedios fue desarrollándose con el agua natural y la luz solar en condiciones óptimas, como una verdadera esperanza de la Vida. Su historia íntima nos cuenta que iba alimentándose a expensas de las plantas más débiles de su contorno, darwinianamente; siento tener que decirlo, haciéndolo antipático. Pero la historia externa es la que nos interesa, esa que solo podrían relatar los azorados habitantes del Chaco que iban a verse envueltos en la pulpa zapallar, absorbidos por sus poderosas raíces.

La primera noticia que se tuvo de su existencia fue la de los sonoros crujidos del simple natural crecimiento. Los primeros colonos que lo vieron habrían de espantarse, pues ya entonces pesaría varias toneladas y aumentaba de volumen instante a instante. Ya medía una legua de diámetro cuando llegaron los primeros hacheros mandados por las autoridades para seccionarle el tronco, ya de doscientos metros de circunferencia; los obreros desistían más que por la fatiga de la labor por los ruidos espeluznantes de ciertos movimientos de equilibración, impuestos por la inestabilidad de su volumen que crecía por saltos.

Cundía el pavor. Es imposible ahora aproximársele porque se hace el vacío en su entorno, mientras las raíces imposibles de cortar siguen creciendo. En la desesperación de vérselo venir encima, se piensa en sujetarlo con cables. En vano. Comienza a divisarse desde Montevideo, desde donde se divisa pronto lo irregular nuestro, como nosotros desde aquí observamos lo inestable de Europa. Ya se apresta a sorberse el Río de la Plata.

El zapallo que se hizo cosmos, Macedonio Fernández

En el fragmento de este cuento, es posible observar que los habitantes, si bien sienten miedo por el crecimiento desmesurado del vegetal, no lo ven como algo extraordinario, es más, solo intentan hacer algo al respecto cuando sienten que están en peligro. La fantasía coexiste con la realidad del mundo representado.

Mundo legendario

Tiene sus orígenes en la tradición oral y anónima de diferentes culturas. Las leyendas, al ser una narración que nace a partir de lo relatado por los testigos de un suceso extraordinario, experimentan algunas modificaciones, pues con el “boca a boca”, lo que en un principio pudo ser una hermosa mujer que nadaba en la noche en el mar, puede llegar a ser una sirena en la décima versión del relato.

A diferencia del mundo mítico, no se intenta dar explicación a un fenómeno natural, sino que se narra una gran hazaña, un suceso extraño o de carácter paranormal.

No hay autores representativos para este tipo de mundo, debido a que las leyendas son en su mayoría anónimas.

Ejemplo:

Las tres Pascualas vivían en la naciente ciudad de Concepción, allá por el siglo XIX. Las tres eran hermanas. Ellas, siendo jóvenes, lindas y lavanderas, solían ir diariamente a lavar la ropa en una laguna cercana. Allí, entre lavado y lavado, cantaban canciones de amor, y al caer la tarde, le pedían a la laguna que, por favor, les trajera el verdadero amor de sus vidas.

Un día vieron llegar por la orilla opuesta a un gallardo joven que, al verlas, se acercó hacia ellas y les ofreció tertulia. Compartieron con el joven su comida y este las acompañó hasta que el sol se puso. Las encontró muy lindas y malvadamente se propuso hacerlas suyas.

Por otro lado, las tres Pascualas regresaron a su casa en silencio, arrobadas y cada una de ellas convencida de que el hermoso joven había venido por ella, ¡solo por ella!

Por su parte, el joven regresó día a día a la laguna, dispuesto a rendirlas, una por una, a su pérfido deseo.

Llegaba por la mañana, ayudaba a la Pascuala menor a llevar la ropa a su cabaña, y en el trayecto, le declaraba su ardiente amor. Cuando la Pascuala mayor partía al pueblo a comprar las provisiones, enamoraba a la de al medio. Y cuando la menor preparaba la comida, juraba amor eterno a la mayor.

Así, las tres Pascualas se enamoraron locamente. Como cada una se sentía la elegida, no se atrevían a mirarse de frente, temerosas de despertar sus celos. Ya no cantaban: solo suspiros llenaban el atardecer. La laguna ya no era verde y clara, si no turbia y revuelta como sus pobres almas.

Un día se miraron a los ojos y descubrieron la verdad: amaban al mismo hombre. Las tres se presentaron ante el joven y le pidieron que confesara por cuál de las tres profesaba su amor verdadero. Este respondió que las amaba a las tres por igual, lo que inició una disputa entre las hermanas. Para terminar el problema y ayudar al joven a decidirse por una, las tres Pascualas se batieron en una competencia en la laguna; la que llegara primero al otro lado sería la que se quedaría con el joven galán, sin embargo, las aguas no fueron bondadosas y las tres se hundieron en las profundidades, nunca nadie las encontró.

Según cuentan los lugareños, desde aquel entonces, ciertas noches en las que hay luna llena, suelen verse las tres Pascualas lavando y llorando su desgracia en la laguna que lleva su nombre.

La leyenda de las tres Pascualas, leyenda chilena, anónima

Como pudiste notar, lo sucedido en el relato puede tener cierto grado de veracidad, pero nada de lo expuesto es comprobable. Hay muchas versiones de la historia y existe un elemento paranormal que se repite en las versiones: la aparición de las tres jóvenes por las noches.

Y bien, mi queridísimo escritor, espero que esta información haya sido de tu agrado y que te decidas pronto por uno de estos fenomenales mundos para comenzar a escribir tus obras.

Artículo escrito por:

Claudia Cuevas Moya

Coordinadora de edición de Aguja Literaria



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