ANÓNIMO



Payaso con innumerables caretas, errante peregrino

de infatigables caminos, adolescente impetuoso,

joven justiciero, valiente soldado, romántico enamorado.

Camaleón de mil colores, multiplicas identidades.

Uno en tantos roles, haces tuyas todas las edades.

Inquieto sabio revelando las verdades, hablas de deberes,

conoces placeres, estudias teorías, convirtiéndote

en eterno guía.

Constructor de mentes poderosas, asesino de la ignorancia,

clandestino guerrillero; tu mejor arma, la tolerancia.

Sabes de los amores, eres testigo de

múltiples horrores.

El tiempo te ha maltratado, fuiste torturado,

sobreviviste la historia oscura de tantos pueblos,

ayudaste a levantar prósperos monumentos.

Torbellino de ideas, huracán de sapiencia, hogar de muchos idiomas.

A veces te ocultas entre las sombras;

otras, hasta la puerta te asomas.

Caballero majestuoso de noble cuna, mendigo con harapos

cobijado por la casta luna.

Manejas a la perfección la palabra muda, fecundo como los árboles

te engalanan fructíferas hojas, de donde viene la savia verde

de otros lugares, más allá del tiempo y las horas.

Eres el don divino de lejanos profetas,

el fruto predilecto de tintas y cinceles.

En piedra te forjaron, de madera te tejieron,

eres puro sentimiento.

Hoy te veneramos y acariciamos,

eres gigante tan pequeño,

contigo pasado, presente y futuro van de la mano.

Llevas en tu cuerpo el alma de muchos escritores,

llevas en tu alma la vida de todas la naciones.

Silencioso, tu silencio grita:

“¡No se olviden de mi nombre, estoy vivo!

Para todos los amigos me presento humilde;

con permiso, soy de todos.

Siempre describo con gracia,

para ustedes mi nombre es el libro”.

Escrito por:

Silvia-Baeza-Morales

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