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¿Qué hay de nuevo en Aguja Literaria?

Carolina Gainza, experta en Cultura Digital
“NO ES POSIBLE RESISTIRSE A LA ENTRADA DE LO DIGITAL
EN LA PRODUCCIÓN Y CIRCULACIÓN DE LA CULTURA, ES QUE YA ENTRÓ HACE RATO”
22 de diciembre de 2016

En exclusiva para nuestro portal, Carolina Gainza, una de las voces más influyentes en lo que a cultura digital se refiere en nuestro país, nos contó cómo la era digital abre una puerta al acceso, la publicación y la lectura de una nueva forma de literatura que avanza a pasos agigantados.  Ya por el año 2006, dedicó su tesis de Sociología y el Magíster en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chile, al tema digital: “Específicamente sobre actores y movimientos sociales en internet en una época en la que en Chile, recién se comenzaba a hablar sobre el tema”.

En Estados Unidos, cursando un doctorado en Literatura Hispánica en la Universidad de Pittsburg, nació la siguiente pregunta: ¿cómo puedo vincular mi interés por las tecnologías digitales y sus efectos en diversas áreas, con la literatura? Frente a su computador tecleó dos palabras: literatura y digital: “Ahí me topé con dos obras de literatura digital, Golpe de Gracia, de Jaime Alejandro Rodríguez y Wordtoys, de Belén Gache”. Así comenzó su trabajo en la literatura digital; fascinada con los usos de las tecnologías en la creación literaria.

Desde el año 2012, dirige el curso de literatura digital como académica de la Universidad Diego Portales, y desde el año anterior, tiene a su cargo un proyecto Fondecyt sobre cultura digital en Chile, cuya investigación se centra en las transformaciones de los modos de circulación y producción de la cultura digital en el cine, la literatura y la música. 

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  • ¿Cómo has visto el desarrollo de la literatura y por consiguiente de la lectura digital en nuestro país?¿Cómo estamos con respecto a los otros países de la región?

 

Definitivamente las tecnologías digitales han transformado la manera en que hacemos las cosas. La literatura no es ajena a estos cambios. En Chile se ven varias cosas. En mi investigación he podido observar que Internet se ha convertido en un espacio alternativo de circulación, donde autores emergentes encuentran un espacio de publicación que muchas veces no encuentran en los canales tradicionales de la industria editorial. Acá (Chile) no se aprecia una preocupación por la propiedad intelectual, que es más bien, en nuestra sociedad, una preocupación de los “mediadores”, sino que a los autores les interesa que los lean. Todos estos espacios amplían el acceso y la circulación de la literatura, tanto para los lectores como para los creadores. También han surgido editoriales digitales. Ese yo creo que es un mercado que va a ir creciendo con el tiempo”.

Ahora, yo me pregunto: ¿qué pasa con la crítica literaria en este contexto? Internet está plagado de una actividad creciente de nuevas formas de escritura y lectura, donde la crítica brilla por su ausencia y muchas veces mira estas experiencias con desdén o las ignora. Estamos hablando de la crítica tradicional, por supuesto, porque no hemos hablado de las nuevas formas de crítica que aparecen en internet, en blogs, en los sitios de fanfics, los booktubers, entre otros”.

Todos estos
espacios
amplían el acceso
y la circulación
de la literatura,
tanto para
los lectores
como para
los creadores.

Respecto a otros países de la región, creo que no andamos mal. En Argentina he podido observar que hay una cultura digital más fuerte que acá, o en México por ejemplo, donde tienen un Centro de Cultura Digital apoyado por una política estatal que fomenta la creatividad en el área. Acá lo que hace falta es una política de cultural digital.

 

  • ¿Qué nuevas oportunidades se presentan para la industria editorial y las editoriales independientes en la era digital?

 

Considero que las oportunidades son variadas. La apropiación de lo digital de forma creativa es algo que debería fomentarse. Es cosa de ver lo que pasó en la industria de la música. No es posible resistirse a la entrada de lo digital en la producción y circulación de la cultura, es que ya entró hace rato. Lo que sí hay que pensar es en cómo dejar de ser consumidores pasivos y apropiar estas tecnologías de forma creativa. En Internet existe un amplio público lector, con características diferentes al lector tradicional. Las editoriales deberían preguntarse cómo vincularse con ese público, qué características tiene, cuáles son sus prácticas de lectura, etc”.

 

  • ¿Cuál crees tú que son las principales ventajas en la publicación en formatos digitales, así como en la lectura en estos dispositivos?

 

Bueno, creo que  las ventajas de la publicación en formatos digitales se relacionan principalmente con la disminución de los costos de edición, las posibilidades creativas del medio digital y la apertura de un espacio alternativo de difusión. Esto abre puertas tanto a escritores emergentes, a escrituras marginales y experimentales, y un espacio para explorar nuevas formas de edición, donde creo que hay mucho por hacer todavía.

 

Respecto a la lectura, lo más visible es la ampliación del acceso. Los nuevos dispositivos, como los tablets o los celulares, cumplen esa función de ampliar el acceso a la lectura. Esta promesa de ampliación ha estado asociada a cada nueva tecnología. La imprenta traía la promesa de expandir la difusión de la cultura, así como la escritura también lo hizo. Por supuesto que también traen sus demonios, en términos de generar nuevas brechas y desigualdades. Cada tecnología genera amenazas también: el temor a la degradación de la cultura, discurso que vemos todo el tiempo asociado a las tecnologías digitales, pero que también pasó con la escritura y el libro, y tantas otras (el cine por ejemplo). Considero que hoy tenemos acceso no solo a una gran cantidad de literatura, sino que también a la posibilidad de experimentar con el lenguaje digital para crear otras escrituras y textualidades”. 

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  • Para finalizar, y solo por curiosidad, ¿Tienes algún e-reader o dispositivo de lectura digital? ¿Qué opinas de las nuevas plataformas nacionales que han apostado por la masificación de la lectura digital?

 

Leo en mi computador y en mi celular. Ahora me compré una tablet que tiene lápiz, y cada vez la utilizo más para leer.

 

Me fascina lo que está ocurriendo a nivel creativo con las tecnologías digitales. Me encantaría poder hacer un hipermedia, una narrativa geolocalizada, poemas de código. También me impresiona el nivel de participación que tienen los sitios de fanfic, imagínate los usos que tendría para vincular a los estudiantes con la literatura, reescribir tus obras favoritas, o el fenómeno de los booktubers. Más que leer en un dispositivo o en otro, es esto lo que me llama la atención, las formas creativas en que nos apropiamos de las tecnologías”.

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Me compré

una tablet que tiene lápiz, y

cada vez

la utilizo más

para leer.

Dentro de esto, creo que el proyecto Memoria Chilena ha hecho un gran trabajo, tanto en difusión de la literatura chilena, como en hacer accesible a los lectores una gran cantidad de recursos literarios. Está también la iniciativa de préstamos digitales de la biblioteca pública digital, donde me contaban que la demanda por préstamos digitales se había disparado, y del concurso de booktubers organizado por la DIBAM. Sin embargo, considero que hace falta pensar una política de cultura digital en Chile, que permita vincular distintas iniciativas, donde se potencien actividades creativas y el trabajo colaborativo, y se desarrolle investigación para conocer y potenciar estas nuevas prácticas.

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