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¿Qué hay de nuevo en Aguja Literaria?

Lecturas y declamación
CLUB DE LECTURA “COMPARTIR”, REALIZÓ  NOVEDOSA ACTIVIDAD
DE CIERRE
12 de diciembre de 2016

Con una actividad que incluyó lecturas de distintas obras, declamaciones poéticas e incluso monólogos y actuaciones, el grupo de lectura “Compartir” de Peñalolén, realizó la actividad de cierre del año 2016, en el Centro Cívico San Luis.

La tertulia comenzó cerca de las 20 horas, con las palabras del mentor de esta agrupación, Pablo Abrego, quien manifestó su satisfacción por encontrarse nuevamente ante el término de este año, el tercero desde la existencia de este club, que partió de una manera poco ambiciosa, pero que hoy ya tiene confirmada su realización para el 2017 gracias al inestimable apoyo del municipio de Peñalolén y de la biblioteca del Centro Cívico. Para conocer un poco más sobre su historia, se entregó a cada asistente un documento con una breve reseña del nacimiento del club.

Posterior a las palabras de Abrego, una de las integrantes de “Compartir”, Ana Gálvez, realizó una declamación para dar la bienvenida a la treintena de asistentes que llegaron a acompañarlos. Tomó después la palabra la encargada de la red de Bibliotecas de la comuna de Peñalolén, para luego iniciar con las lecturas de los miembros del club. Finalizadas estas, nuevamente manifestó su agradecimiento Pablo Abrego y fue tomada una fotografía que marcará para la posteridad el tercer año de existencia del “Club Compartir”.

Al finalizar, se realizó un convite, oportunidad en la que pudimos conversar con Pablo Abrego, artífice de esta iniciativa que inició el 2013 y que hoy comienza a robustecerse y transformarse en toda una institución para la comuna y los vecinos de Peñalolén. 

Sobre estos tres años de existencia como club, Abrego comentó: “Tal como lo mencioné, esto partió como un taller y tenía una duración específica, seis meses, ocho meses. Bueno, planteamos a la biblioteca la idea de hacer un taller de lectura transversal. No había rango etáreo, salvo que fueran mayores de dieciocho y en su mayoría llegó gente adulto mayor y algunas personas jóvenes, y así el taller se hizo. Duró seis u ocho meses, funcionó muy bien, fue súper entretenido. La gente asistía periódicamente incluso en invierno y así se desarrolló. Como a todos les quedó gustando, hicimos un segundo taller, que fue más específico, llamado “Literatura con historia”, y significó todo un recorrido por la historia de Chile a través de la literatura de distintas épocas, y en función de eso, ya llevamos casi dos años de conversar, y como no quisieron irse, manifestando: “Esto no se acaba”, empezamos uno nuevo este año”.

Desde ese entonces ya son tres años desde que se reúnen cada quince días. “La gente llega, compartimos; analizamos no desde un punto de vista académico, aunque yo tengo elementos para discutir, sino sobre las vivencias de lectura. Cada quien tiene el derecho a decir si el libro le gusta, si no le gusta, si es bueno o no lo es; da lo mismo. Entonces fue cambiando mi perspectiva sobre el tema y al final se transformó en una instancia agradable. A mí me gusta venir, o sea, yo no vengo por cumplir, vengo porque me gusta. Entonces llega la gente, conversa, a veces no llegan todos, obviamente, pero por lo general tenemos un grupo con el que conversamos los libros y es muy entretenido, se hace muy grato”.

Entre los asistentes destacó la figura del escritor y director de edición de Aguja Literaria, Alfredo Gaete Briseño, invitado por los miembros del club, debido a que una de las integrantes realizó la lectura de un fragmento de su obra “Desde Una Silla”, oportunidad que algunos miembros del club aprovecharon para compartir con el literato, tomar algunas fotografías y despejar sus dudas acerca de su experiencia como escritor.

Con respecto a la elección de las lecturas expuestas en esta actividad, Pablo comentó: “Yo les había dicho que escogieran un libro a su criterio y que dieran su parecer respecto a la lectura y si esta los podía conectar con alguna experiencia personal”.

En su caso particular, él escogió el primer capítulo del libro “El Perfume” de Patrick Suskind, señalando lo siguiente: “A mí, nada personal. No recuerdo ningún mal olor en específico que me haya marcado. Podrá haber alguno, pero me encanta la forma en la que Patrick Suskind describe, no solo en esa parte, sino a lo largo del libro, los aromas. Como dije, es muy difícil encontrar textos en lo que el olor sea el protagonista, pero en este, hasta te lo puedes imaginar. Lees y te imaginas cuando el tipo le trata de extraer la esencia del olor a las mujeres, haces el recorrido mentalmente y puedes ver todo perfectamente: Las calles, la suciedad, todo. Y esta, que era la descripción de la primera página del libro, la encuentro genial. Hacíamos la comparación con un libro que es parecido, de Laura Esquivel “Como agua para chocolate”, que mezcla las recetas de cocina y le da un toque bien especial.  Hay algunos otros, pero es difícil encontrar en un texto lo que logra “El perfume”, por eso lo escogí, lo encontré entretenido”.

Acerca de los desafíos que se vienen para el club de lectura “Compartir” de cara a su cuarto año de existencia, Pablo comentó que la intención es “Ver si sumamos un poco más de gente, no pueden ser muchos más, pues la idea siempre es conversar reflexivamente sobre nuestras experiencias con los libros, es mucho más íntimo. Vamos a realizar algunos proyectos y en lo personal estoy haciendo unos talleres con inmigrantes, que es algo que queremos potenciar con la misma temática, en el que se aborden temas específicos, como por ejemplo: el maltrato, la violencia o la discriminación”.

Sobre la idea de que este club pasó a ser un taller de creación literaria, Abrego dejó en claro: “Vamos a ir viendo, en la medida en que cada quien haga sus propuestas, como te digo; es un espacio abierto, pudiera ser que hagamos una apuesta específica en algunas áreas, pero a nosotros nos mueve la lectura y a partir de esta, también está el ejercicio de escribir y declamar, por ejemplo, y eso depende de los espacios que tengamos aquí”.

Finalizada la reunión, y cuando los participantes e invitados aún disfrutaban de conversaciones amenas y deliciosos aperitivos, quedó de manifiesto que el corazón de este club de lectura se basa justamente en eso: en dar y recibir, en aportar ideas y estar abiertos a las ideas de los otros; y eso significa compartir.

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