NO ME DEJES

Actualizado: ene 31


Cuando no estás conmigo, siento que mi piel se encoge y florece; cual musgo repentino.

Tu soma refleja la incertidumbre que la vida anuncia cuando lo físico y lo etéreo han perdido su camino.

¡Oh!, amor mío, ¡no me dejes! ¡Quédate junto a mí, no te vayas!

A pesar de que tus ojos son persianas cerradas, mi fe sigue despierta y ruego a Dios que no te aleje de mis suplicantes latidos.

Todo encabrita mi mente, mientras mi corazón se atraganta por no poder decirte lo que siento. Las lágrimas aprisionan mi garganta cual represa, me impiden hablar, solo agitan mi pena en este músculo parlante.

¡Maldita sea la vida! Nos quita la cercanía, nos cubre de soledad y nos niega la compañía, que a pasos agigantados nos lleva a la senectud dejándonos sin habla, sin recuerdos… sin memoria.

Todo ha sido inútil. Mis ruegos se fueron por cielos oscuros hacia un mar infinito que solo recibió mi pena sumiéndola en su inmensidad, en aquel horizonte de colores sepia...

Ella se ha ido.

Pero como la muerte es parte de la vida, algún día, ¡estoy seguro! La encontraré de nuevo, donde mi amor por ella hará florece la felicidad, y se oirá el canto celestial del renacer.

Escrito por:

Patricio-González-Tobar


#Silencio #vida #corazon #súplica

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