SANTIAGO HUMEANTE

Actualizado: ene 27


Yo, escribiendo sobre el olvido,

sin saber nunca de qué se trata.

La vida como un relámpago en caída

se pronuncia violenta y desenfrenada.

Me piden ahogar venas, que se me dilatan

mis suspiros son un bostezo aterrado

con la obligación de olvidar.

Me crié en un país con miedo a la palabra pura,

horrible, disuelta, incorrecta.

País que tiene las manos atadas

a las cadenas que silenciaron sus errores.

Ya no grita fuerte aquello que lo golpea,

cada día, minuto, hora, estación.

El silencio agotador,

se cuela entre los gritos sin sentido,

y las sonrisas marchitas.

La ciudad grita su furia desbordada

y yo me ahogo en la cueva de su boca

esa sustancia tangible, efímera, intrascendente.

No me pidan aplaudir a aquel que me apunta

con miradas severas; él me encierra tras una reja de prejuicios,

por gritar que quiero comida; entera,

llena.

En las murallas de este centro,

de este Santiago humeante,

se escriben historias marchitas a golpes

recuerdos de esperanzas, enterradas en nuevas construcciones;

una ciudad obligada a enterrarse,

palabras de sangre que se ahuyentaron

en los paseos huérfanos;

marcadas por ametralladoras violencias educadas.


Escrito por:

Pájara-Nortina



#Santiago #Silencio #Furia #Humeante

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