PRÓLOGO "CONVERSO CON LA POESÍA"

Actualizado: 6 de dic de 2019


Comentario sobre el poemario Converso con la Poesía de Alfredo Gaete Briseño


Ante la duda y la pregunta, frente al blanco de las páginas y mis ojos perdidos en ellas, intento desnudar, descifrar ideas que su ser invisible plasmó en ellas. No ha sido fácil, he debido atravesar mil veces los días con sus palabras en mis oídos, pues en voz alta y recorriendo la casa y cada una de sus habitaciones, fue como pude entender y explicar a mi alma ―aunque cueste creerlo, con ella tengo intensos e íntimos diálogos―, lo que su voz traía. Tuve que desaparecerle, quitar sus ropas y borrar su graciosa sonrisa de mi vista para dejar sobre la mesa solo su voz. Con ella me entendí en estos largos y solitarios días, con ella como sombra atrevida pude deleitarme entre las páginas veintiuno y ciento dos. En cada una de estas, donde Alfredo Gaete Briseño dio vida a un poema, pude deleitarme interiormente con lo maravilloso de la existencia, del poder decir, del quebrarse ante una imagen que bella y humana, germinó entre sus fibras de poeta.


Cómo explicar su poesía… En la página 23, tiene un poema perfecto en estructura e imágenes, y tal vez lo creó algo inconsciente, sin imaginar lo que lograba entre porfía y porfía.


Evoco la primera estrofa de Desprendido:



Deslizo la mirada


el acantilado sumergido en el oleaje


desnudo


abrazado


la espuma derrama suspiros


su impetuoso último bostezo.


Es interesante leer esos versos y recitarlos con mi boca, con mi voz; es ahí cuando encuentro el sentido de la poesía, sin importar si es una voz femenina o masculina; es ahí, cuando un verso bien logrado atrapa.


Otra de las páginas que me llevó a aplaudir al autor, es la 28. ¿Por qué? Por un rato quedo en silencio, muerdo mi labio superior, analizo nuevamente por qué estas líneas logran el título de poesía… Creo que sus versos hablan por sí solos:



En el umbral de la puerta


una gota escurre solitaria


distraída.


Grácil descuelga su huella


saborea el rocío


la humedad violeta contiene sus pasos.



Hay un manejo de la observación: profunda, intensa. Desenmascara la acción de manera sutil: Grácil descuelga su huella/ saborea el rocío… Con ella logra hermosas imágenes literarias.


En la 50, me encontré con Lugar secreto. Buenísimo, de principio a fin; con un desarrollo del poema que pocas veces se consigue:



Por el muro de las madreselvas


reptiles incansables


amantes de caricias otoñales


curiosas presas de tardes pacientes


cielos amarillos


aguaceros.



Más adelante, en la 71, en Historia infantil, me recibe un bello recorrido por imágenes bien estructuradas. Logra transportar. Con ideas claras y fantásticas, envuelve. Sensibilidad bien alcanzada, bien descrita. ¡Un aplauso!



Vuelvo atrás, a la página 61, al poema Simples matemáticas. Me parece, tal vez, el mejor. Íntegro, buen ritmo, excelentes imágenes. Me gustan los textos que llevan al autor de principio a fin, sin trabas, interesado en que el lector no se pierda. Cada verso y cada imagen están bien posicionados, puestos con inteligencia. Siento la necesidad de que me lo regale…



Antes, en Verdad sobre una pregunta, en la página 58, me gusta mucho cómo se desplaza por los versos sin tapujos ni dudas. Va, dice, explica con muy buenas imágenes lo que quiere que se entienda y lo que cree:



Queda la música


paciente tristeza de su cuerpo


alegría, paradoja eterna.


Hermoso núcleo.



De la página 77, extraigo de Encuentro conmigo, los siguientes tres versos:



En mi hombro retoza la dulzura del aire,


una libélula bate sus alas


sobre un grillo que ha cerrado los ojos.



¡Bravo! Entrelaza tan bien las imágenes, sin darse cuenta de que creó una estructura perfecta, con ritmo, simple, bella.



Creo que muchas veces, cuando escribimos, somos inconscientes del resultado, del logro alcanzado; es ahí el trabajo del engranaje poético, que se encuentra en movimiento entre neuronas, ventrículos rítmicos, y la preciosa agilidad de esos magníficos diez compañeros que nos permiten expresar con la tinta en el papel.



En la página 97, en Sutilmente escondida, nuevamente logra desarrollar una idea, una historia, y es clara, con imágenes finas:



Acomodas la diáfana


delicadeza eterna.


Una fascinación despierta estira la luna


roza tu luz


bañada en tersura.



Me he referido en particular a estos pasajes, pues fueron los que me asombraron y, en mi opinión, son los que sustentan el poemario; sin embargo, entre los que no he nombrado, hay también muy buenos poemas, todos marcados por el estilo del autor; su línea, su lenguaje, su voz… Para mi gusto, un buen libro de poesía.



Le agradezco por escuchar mi voz y tomarla en cuenta. La lectura de sus versos me ha hecho sentir la responsabilidad que tengo, tanto a la hora de escribir, como de analizar las obras de otros escritores.



Con cariño, Alicia-Medina-Flores


#Prologo #RecomiendoLeer