Pasos básicos para crear el Ambiente Narrativo

Actualizado: 6 de mar de 2019


En una obra literaria, cuando se trata de narrativa (cuento, novela, etc.), es de suma importancia tener claro que para lograr una descripción bien hecha y conseguir el interés del lector, se debe crear una atmósfera que lo haga sentir partícipe de aquello que está leyendo, que se sienta parte del mundo representado y que, además, se introduzca en el ya mencionado otras veces pacto de ficcionalidad entre la obra y él. Como escritor, debes tener en consideración que existen tres espacios en la narrativa:


El espacio físico: es el medio natural en el que sucede el relato. Aquí se señala el sitio donde se desarrolla la narración. También se describe el tiempo, fecha u horas en que transcurre el relato.


El espacio psicológico: es la atmósfera emocional por la que pasan los personajes. Es el clima íntimo que tiene la narración, el resultado de los problemas psíquicos que se plantean en ella: amor, suspenso, aventura, miedo, etc.


El espacio social: es la condición social en que se desenvuelve la acción tomando en cuenta el nivel cultural, económico, religioso y estrato social al que pertenecen los personajes de la narración.


Estos tres espacios conforman lo que se llama ambiente narrativo. Sin estos elementos una obra es muy poco convincente; el ambiente sustenta la obra, la dota de elementos descriptivos importantes y necesarios para el desarrollo de la historia.


Los pasos básicos para crear el ambiente son, antes de crear tu historia, definirlos según como tú quieras que el lector se sitúe en el relato, debes presentarle un lugar específico, señalarle lo que sienten los personajes, detallar la forma de vida que llevan.


Para que sea más sencillo, tomaré un texto e identificaré los ambientes para que puedas verlos con mayor claridad:


En un pueblo lejano, cerca de un río, vivía una madre con sus dos pequeños niños. Era amorosa, cuidaba de sus hijos con un cariño inigualable, pero había algo que ninguna persona en el pueblo sabía: la madre era una bruja malvada que se dedicaba a maldecir a otros habitantes para su propio beneficio y diversión.


Una terrible noche pagó por sus acciones: un demonio se apoderó de sus pensamientos y su mente; la voz del ser maligno en su cabeza le dijo que tenía que pagar por sus acciones y, sin estar plenamente consciente de lo que hacía, la madre tomó a sus dos pequeños hijos, los llevó al río e hizo exactamente lo que le había dicho el demonio: los ahogó.


Cuando salió de su estupor, vio a sus dos pequeños bebés flotando en las aguas, sin vida. Se dio cuenta de que había sido la responsable y se odió por ello. Queriendo seguir a sus hijos en el camino de la muerte, comió de una hierba venenosa que crecía a orillas del río y se quitó la vida.


Sin embargo, al haber sido una bruja muy malvada, tenía que pagar por sus acciones y, aunque su cuerpo murió, su alma sigue viva. Por las noches, aún se le puede ver vagando por las calles del pueblo, arrepintiéndose de lo que hizo, llorando y gritando con voz estridente lamentos que aterran a todo el que la escucha, y todo el mundo la conoce como la Llorona.


(Fuente: La leyenda de la Llorona por Vuelapluma en Cuentosbreves.org)


Ambiente físico: Pueblo lejano. Cerca del río.


Ambiente psicológico: Ambiente sobrenatural, mítico y de terror.


Ambiente sociocultural: Sociedad de pueblo pequeño y remoto con cultura fantástica-maravillosa.


¿Pudiste identificar los espacios durante la lectura?


Espero haber disipado algunas de tus dudas y haberte dejado más clara la forma en que debes crear tu ambiente narrativo.


Este artículo fue escrito por:

Claudia Cuevas Moya

Coordinadora de Edición de Aguja Literaria

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