¿Cómo sé si lo que escribo es literatura?


Las personas en general, lectoras o no, tienen inculcado el concepto de “literatura” como una condición específica, una especie de etiqueta que llevan algunos textos y otros no. Como escritor, ¿te has preguntado alguna vez si lo que estás escribiendo se cataloga como literatura?

El concepto literatura deriva del latín littera, y su origen tiene directa relación con dos actividades consideradas básicas en la cultura grecolatina: la gramática y la retórica. Hacia finales del siglo XVIII el concepto adquiere un significado más estético y se transforma en lo que conocemos como literatura hoy en día… Pero ¿qué es la literatura?

En primera instancia, es un acto de comunicación. ¿Por qué? Porque al momento de escribir, el autor plasma sus ideas, estas se convierten en un mensaje y el lector es quien lo recibe; por lo tanto, es un acto comunicativo. Gracias a los avances tecnológicos, esta comunicación puede ser recíproca, pues los lectores tienen la oportunidad de manifestar sus impresiones sobre una obra en alguna de las redes sociales existentes.

En segunda instancia, la literatura es también una forma “especial” de decir algo, de contar algo. Por ello existe lo que se conoce como lenguaje literario, me explico: la literatura está cargada de connotación (doble significación), por lo tanto, lo que está escrito puede ser interpretado de mil formas diferentes dependiendo de la época, el nivel social, los conocimientos previos e incluso las vivencias del lector.

Otro rasgo distintivo de lo literario consiste en la creación de una realidad paralela que se rige y asume las normas del mundo real para reproducirlas de manera ficticia. Así es, la literatura permite crear. El autor es un creador que da vida a lugares, seres y espacios ilimitados, dependiendo de su imaginación.

Es importante tener claro que, para que el mensaje (lo escrito) en este acto comunicativo (la literatura) llegue a su destinatario, deben existir tres elementos esenciales:

1. Autor

El autor es el emisor, el creador. Está influenciado por el entorno social, político, religioso y cultural que lo rodea, por ende, su obra estará condicionada por estos elementos.

Ejemplo: un libro redactado durante el Renacimiento será muy diferente de uno contemporáneo, producto de las condiciones en que fue escrito.

2. Obra

Es un hecho y producto lingüístico que se divide en dos partes esenciales: la forma (recursos lingüísticos y estéticos, estilo del autor, belleza y emocionalidad) y el fondo (contenido, tema, trama). La obra es el producto final de los pensamientos e ideas del autor.

3. Lector

Es el destinatario de la obra literaria y, por ende, su receptor. Sin el lector, este circuito de comunicación no sería posible, pues el mensaje no tendría quién lo decodificara. Así como el autor está condicionado por su contexto sociocultural, también lo está el lector, lo que explica por qué hoy tantas personas, en su mayoría jóvenes, no se sienten atraídos por la literatura clásica o simplemente no la entienden; ¡y no tienen la obligación de hacerlo! Cada lector debe ser libre de seleccionar sus lecturas. Con el paso del tiempo y el hábito inculcado, es posible que comiencen a indagar en el pasado, autores de otras épocas y movimientos artísticos, etc.

A modo de conclusión, es posible señalar que la literatura es una rama del arte cuyo medio de expresión es la escritura. Se encuentra fuertemente influenciada por el contexto de creación al que pertenece, al autor y al lector a quien va dirigida.

Puede que hoy, como escritor, sientas que tus obras no son tan buenas como quisieras y que por eso no llaman la atención; sin embargo, nadie sabe cuál será la visión cultural de las generaciones futuras y quizás lo que has escrito ahora y sientes poco valorado sea un tesoro enorme en un par de décadas.

Para finalizar, aclaremos qué tipo de textos no son literarios:

  • Aquellos que reflejan lo real contingente (una noticia, un artículo, una investigación científica).

  • Aquellos que contienen instrucciones (recetarios de cocina, rutinas de ejercicios, manuales sobre cómo manipular un objeto electrónico).

  • Ideas duras que las personas pueden defender con argumentos (tesis, discursos políticos, exposiciones sobre casos polémicos).

Creo que, con la información aquí entregada, serás capaz de formarte una noción sobre qué es la literatura y si lo que escribes cuenta como tal: tienes una idea, puedes desarrollarla utilizando tu estilo y recursos estéticos del lenguaje para que otras personas disfruten de ella. Eso, mi querido autor, es literatura.



Artículo escrito por:

Claudia Cuevas Moya

Coordinadora de edición de Aguja Literaria


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