Algo que atesorar
- Aguja Literaria

- hace 3 días
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Hay algo en los cajones de los mue bles que a los niños les llama la atención sobremanera. En especial, esos cajones desordenados donde puedes hallar cualquier cosa. Recuerdo que, a los cinco años, debajo de boletas, envases de pastillas y un collar de feria artesanal, encontré una figurita de un angelito rezando y una moneda de un peso. Ese día, cantaba en la escalera: “¡Me encontré un peso!, ¡me encontré una figurita!”. No es que amara el dinero o fuera conocedor del arte de la pequeña escultura y disfrutara cómo estaba tallada. Simplemente, me causaban alegría, no sé por qué, y no pienso discutir la razón con nadie, porque hay cosas que no tienen un sentido. Creo que todavía estoy buscando esas emociones en las palabras, en un objeto, en una persona o en un perro. Tal vez la vida sea como ese cajón, y haya que buscar las cosas o sensaciones indescriptibles que van con uno para atesorarlas.
Escrito por:
Fabián Aliaga
Texto extraído de la revista Aguja Cultural N°1


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