¿Estoy escribiendo un cuento o una novela?


Si eres de los que disfruta escribiendo prosa, seguramente te has encontrado frente a este dilema más de una vez: ¿quiero escribir un cuento o una novela?

Puede que hayas empezado a escribir un relato que terminó alargándose más de la cuenta o, por el contrario, hayas iniciado lo que sería una obra amplia y terminó antes de lo esperado. Te debes estar preguntando: ¿cómo sé qué tipo de texto estoy escribiendo? No te angusties, es más sencillo de lo que parece, necesitas conocer la estructura básica que define uno u otro texto para que sepas qué estás escribiendo, antes o durante el proceso. Partamos por definirlos:

Cuento

Es un subgénero narrativo que relata una acción ficticia, de carácter sencillo y extensión breve. El desarrollo del cuento es lineal y progresivo, presenta pocos personajes y el proceso privilegia el desenlace.

Características fundamentales del cuento:

  1. Es una narración breve, por lo que el mundo que allí se describe es reducido y particular.

  2. Posee unidad de acción: es un relato de un solo hecho de principio a fin, no hay variaciones ni cambios de objetivo debido a la brevedad que lo caracteriza.

  3. Hay pocos personajes, en ocasiones únicamente dos.

  4. Como hay una acción única, también hay un tema único.

  5. El final suele ser sorpresivo y breve; un rápido desenlace en el que se conoce el final.

  6. No se desarrolla un tiempo prolongado ni hay muchos espacios físicos.

Cabe mencionar que puede haber excepciones, existen relatos categorizados como cuentos que tienen una extensión considerable y están en un punto intermedio. Un excelente ejemplo de este tipo de trabajos es La última niebla, de María Luisa Bombal. En este texto se evidencia la oscilación de la protagonista, una descripción detallada y un tema que nos resulta algo ambiguo y se irá desarrollando a medida que la narración avanza. Hay varios personajes, el espacio físico cambia varias veces y el tiempo transcurre en días, meses. No obstante, sigue siendo un cuento y la autora lo dejó como tal para no explotar el potencial de lo que habría escrito. Forzar un cuento para transformarlo en novela es despojarlo de su esencia.

Novela

En contraste con la brevedad del cuento, la novela se encarga de presentarnos mundos elaborados y complejos. Los personajes se desplazan en un mundo ficticio amplio que en ocasiones termina siendo más importante que la trama, como sucede en las novelas de fantasía y magia, en las que el lector se siente parte de este mundo tan bien elaborado.

Características fundamentales de la novela:

  1. Se hace cargo de una historia compleja, no solo un hecho o anécdota.

  2. El tiempo puede organizarse de forma distinta del tiempo real, por lo que es frecuente encontrar obras que parten por el final.

  3. Hay multiplicidad de personajes. Debido a su extensión es más fácil para el autor ahondar en las descripciones de sus personajes, debido a que estos forman parte de la trama e incluso tienen un conflicto propio.

  4. Permite profundizar en la mente de los personajes, logrando que sean humanamente creíbles.

  5. Los personajes tienen la oportunidad de evolucionar en el tiempo, pasar de un estado a otro y desarrollarse a lo largo de la trama.

  6. Pueden existir más variables: multiplicidad de narradores, mundos, espacios, tiempo, descripciones extensas, etc.

La novela permite al autor explayarse cuanto desee sin escatimar respecto a la cantidad de información; es más, puede iniciar una segunda, tercera, cuarta parte, ¡una saga completa! Piensa en obras como El señor de los anillos, Harry Potter, Juego de tronos, Los juegos del hambre, entre muchos otros.

También da la posibilidad de escribir obras que no necesariamente son una saga, sino varias ideas diferentes, como han hecho grandes autores. Un claro ejemplo es el célebre Gabriel García Márquez con sus obras: Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera, Crónicas de una muerte anunciada, entre muchas.

Dejo en tus manos la información y la decisión sobre qué vas a comenzar a escribir. Ten presente las características tanto del cuento como de la novela, dale una vuelta a la idea que tienes en mente y analiza en cuál formato quedará mejor.

¡Ahora, a escribir!



Artículo escrito por:

Claudia Cuevas Moya

Coordinadora de edición de Aguja Literaria



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