RABIA

Actualizado: 11 de dic de 2019



La rabia se expande entre las vísceras inflamando todo,

destruye sin piedad las horas, desmenuzándolas. La bilis ahoga los conductos como un árbol inverso que enraíza en la cabeza,

inmoviliza los canales por donde fluye el alma. Estrangula, asfixia, se alimenta de dolores ancestrales. Es el sabor metálico amargo de una lengua que no dice, se contrae y enquista. Los dedos se crispan inútiles, enfermos, abarrotados,

se concentran en un empuñar violento. La rabia palpita el corazón aturdido y cansado,

la muerte se escucha. De lejos, la respiración del ferrocarril enardecido transita los rieles de la cordura, se dirige al abismo, al lugar donde los puentes inconclusos y cortados esperan. La rabia y su manto de sangre tiñen los paisajes, oxidan los colores, corroen los pulmones por donde escapan los últimos suspiros de algo que fue amor. La rabia, antes de matar, nos mata...

Escrito por:

Carla-León-Tapia

#Emociones #Reflexiones

16 vistas