La luz que agoniza
Hay pérdidas que desafían el orden natural de la vida y dejan un vacío que las palabras apenas alcanzan a expresar.
Este poema fue publicado originalmente en la cuarta edición de Aguja Cultural.
Cual gastada vela te apagas día a día
frente a quien te tuvo en el pecho, así apegadita.
No es justo que tú me precedas
no es justo que yo no me vaya
no es justo ni digno ver… cómo te marchas.
Largas noches te cuidé de niña
y a mis ochenta velarte es suicida
desgarra mi alma el ver que no comes
acecha mi infierno, ya no me conoces.
Prometiste cuidarme hasta que yo muriese
invertiste el papel, hoy de pena esculpiese
una cura, un deseo de volverte a la vida,
un remedio, un alivio al dolor que te agita.
Mi pequeña mujer te me vas y me dejas
tan vieja, tan pobre, del amor que te diera.
Mi pequeña mujer, mi compañera de onces
te me marchas mi niña… se acaba mi norte.
Por Inés de Cervantes
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Este poema forma parte de la cuarta edición de Aguja Cultural, una publicación dedicada a reunir literatura, entrevistas, ensayos, relatos y otras expresiones culturales.
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