El último amor
- Aguja Literaria

- 9 jun
- 1 min de lectura

Atravesamos la ciudad agonizante,
amortajada de pájaros y flores,
jugamos con la transparencia
del último pez,
trepamos muros y torres.
Vimos morir al sol en eclipse total,
signo de tiempos muertos.
Ya no importa.
La guerra y su fruto de hueso irrumpió.
Hubo ojos de mirada extraviada,
luna de sangre, besos rojos,
gritos que rebotaron como eco
en las honduras.
Ya no importa.
Tú y yo, sombras, juguetes del espacio,
cabalgamos en largas cintas
de papel indestructible,
nos perderemos buscando respuesta
hasta desaparecer en la última aurora.
¡O quizás nunca desaparecer!
Escrito por:
Helena Herrera
Texto extraído de la revista Aguja Cultural N°2


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